Para crear una cartera de inversión, lo más importante es definir primero los objetivos, el horizonte temporal y la tolerancia al riesgo. A partir de ahí, se pueden distribuir las inversiones entre diferentes tipos de activos para diversificar y minimizar riesgos.
El perfil del inversor es la primera determinación:
- Conservador: Se prefiere proteger el capital y aceptar rendimientos bajos o moderados.
- Moderado: Se busca un equilibrio entre riesgo y rentabilidad.
- Agresivo: Se asumen riesgos altos para obtener mayores rendimientos.
